Análisis: “Antología de Relatos de Suspenso Crimen y Misterio”
INTRODUCCIÓN
Si nos basamos en la definición de escritura nos vamos a encontrar con que es un sistema de representación gráfica de un idioma por medio de signos grabados sobre un soporte, pero todos sabemos que cuando nos acercamos a ella se puede convertir en la forma de expresar nuestras emociones, sin negarlas, sin taparlas y mucho menos reprimirlas.
Las historias plasmadas en el libro de Crimen y Misterio son una combinación de rasgos, épocas y lugares diferentes, pero en manos de cada autor cuentan una historia donde se va construyendo la intriga y el misterio alrededor de un crimen.
Cada fragmento escogido de cada relato en este libro, se convirtió en una especie de estímulo que generó una reacción emocional tratando de buscar una explicación a los diferentes misterios que a través de una maravillosa estructura narrativa nos presenta la confrontación del bien contra el mal.
CONTENIDO
Se puede decir que tanto la escritura como la lectura se convierten en herramientas terapéuticas, por medio de estos dos elementos podemos analizar y canalizar las emociones del autor o de nosotros los lectores, cada fragmento que me llamó la atención de este libro me dio la oportunidad de vivir experiencias distintas acorde a cada situación.
A continuación, encontraremos los párrafos con su respectivo análisis:
- Thomas Hardy. Los ladrones que no podían dejar de estornudar. Página 13.
“Aunque lo hubiese querido, Hubert no habría podido comer en el triste estado en que se encontraba, a menos que lamiera alguno de los platos, como un cerdo o una vaca”.
Cuando nos encontramos en un pésimo estado mental perdemos las ganas de hacer básicamente todo, nos sentimos impotentes y a pesar de que podamos lograr un cambio, la tristeza es tan fuerte que perdemos por completo las ganas de seguir adelante y creemos que estamos estancados en un vacío oscuro lleno de negatividad.
La tristeza es un sentimiento complejo, no solo definirlo es complicado, luchar contra este también lo es.
- O. Henry. El regalo de Navidad del chaparral. Página 29.
“-Ha cometido crímenes terribles -dijo Rosita-, pero… no sé… Creo que siempre hay un poquito de bondad en todos nosotros”.
Todas las personas hemos herido, hemos hecho algo malo o tratado mal a alguien. Puede ser que no tengamos como propósito lastimar, o puede que sí, pero de alguna forma lo hemos hecho.
Si todos hemos lastimado existe maldad en nosotros, aunque no queramos tenerla o nos neguemos a ella. Pero esto no quita que podamos ser bondadosos, ¿si la maldad es algo humano y presente en todos, no lo es también la bondad?
- Jack London. La historia del Hombre Leopardo. Página 34.
“… nosotros lo llamábamos el Rey Wallace- no le temía a nada, a ningún ser vivo o muerto. Era un rey, no había duda”.
Las personas no podemos controlarlo todo, realmente por mucho que nos mostremos con poder y control las circunstancias y cosas alrededor nuestro nos cambian, nos determinan y nos controlan.
El Rey Wallace no le temía a nada, era un líder, un autentico rey, parecía que podía dominar cualquier momento, su tranquilidad y personalidad lo hacían ver como alguien imparable. A pesar de esto, no lo tuvo todo bajo control y terminó por algo que él creía que controlaba y por lo cual se confió.
Debemos reconocer el poco poder que tenemos y lo pequeños que somos existen cosas que nunca podremos cambiar y lo tenemos que aceptar.
- Edgar Allan Poe. El corazón delator. Página 43.
“Pero al poco tiempo comencé a sentir que empalidecía y empecé a desear que se fueran. Me dolía la cabeza y me pareció que los oídos me zumbaban. Sin embargo, ellos seguían sentados conversando. El zumbido se hacía cada vez más marcado. Seguí conversando para tratar de liberarme de esa sensación, pero el ruido continuaba y ganaba más nitidez a cada momento, hasta que finalmente noté que no se hallaba em mis oídos.
Sin duda, me puse cada vez más pálido, pero seguí hablando con más fluidez y en voz muy alta. A pesar de eso, el sonido era cada vez más fuerte. ¿Qué podía hacer yo? Era un sonido imperceptible, débil y rápido, como el que produce un reloj envuelto en algodón. Me costaba respirar, pero los policías todavía no se habían dado cuente de nada”.
La culpa es un estado emocional en el que nuestras entran en conflicto con nuestros pensamientos. En el Corazón Delator pienso que el peso de la culpa de haber asesinado a alguien producía el sonido que estaba siendo escuchado únicamente por el protagonista. La culpa es un sentimiento asfixiante que puede vencer hasta a la persona más fuerte, así como lo vemos en esta magnifica obra, el ser humano sucumbe ante cualquier culpa que lo atormente.
- Robert Louis Stevenson. Markheim. Página 71.
“Mi amor al bien está condenado a la esterilidad. ¡Aceptado! Pero todavía me queda el odio hacia el mal; y de este odio, para irritada, desilusión suya, me verá sacar energía y valor”.
Los seres humanos nos encontramos en una constante lucha entre lo que consideramos como el mal y lo que consideramos como el bien. Esta duda y decisión constante entre estos dos opuestos nos moldea, nos forja y nos obliga a elegir. El resultado de esta elección es una manera personal de analizarnos en nuestra bondad o nuestra maldad y el impacto que esto ha tenido tanto en nosotros como en los demás.
- Oscar Wilde. El crimen de Lord Arthur Saville. Página 85.
“¿No somos entonces más que peones de ajedrez movidos por una fuerza invisible, solo vasijas que el alfarero modela a su gusto para honor o descrédito? Su razón se rebelará contra aquel pensamiento; y, sin embargo, sentía una tragedia suspendida sobre su vida, como si estuviera destinado de repente a soportar una carga intolerable”.
¿Existe el destino? Probablemente nunca lo sabremos ¿y si existe el destino, entonces somos libres? ¿o son nuestras decisiones personales las que marcan nuestro destino? Hay que tener en cuenta de que, con un destino, realmente lo que hagamos no tiene importancia, siempre nuestra trayectoria ya estará fijada y tendremos el resultado esperado y no tendremos control de nuestras decisiones. Es como si nuestra vida fuera un juego de ajedrez y nosotros somos las piezas que el destino va moviendo y poniendo en el lugar exacto donde quiere que estemos, no somos dueños de nuestros propios movimientos.
- Pablo de Santis. Siete disparos. Página 131.
“El psicópata es el monstruo invertido: por fuera es igual a los demás, pero por dentro es el otro”.
¿Qué es un psicópata? Un psicópata es una persona que a comparación de alguien considerado normal, no tiene la capacidad de sentir empatía ni remordimiento, también presenta rasgos como impulsividad, manipulación y el egocentrismo, si se juntan todas estas características, estaríamos ante una persona que se puede considerar una amenaza para otras. El peligro de un psicópata es que puede confundirse con alguien considerado normal, gracias a su gran capacidad de adaptarse fácilmente a cualquier entorno social.
CONCLUSIONES
- En estas páginas podemos comprobar que las historias de crímenes desde siempre son un estímulo para nuestra imaginación y despiertan en nosotros el interés por lo desconocido y misterioso.
- Las emociones son un factor determinante en nuestra conducta, la exploración de los distintos sentimientos en cada una de las historias me permitió tratar de comprender las dinámicas de poder y prevalencia del bien y del mal al interior de cada protagonista.
- Cada detalle y cada contexto narrado en este libro nos hace cuestionarnos sobre la justicia y la complejidad sobre los límites de la moral.
Por: Daniel Felipe Morales Celis – 8B